22 de diciembre de 2009

A tres días

Hace unas semanas recibí noticias buenas. Ahora no podré publicar de que se trata, pero ya escribiré sobre eso en unos días. Mi corazón está, ahorita, en oscuras, sin luz y mi cabeza con muchas preguntas. Sabía que eso iba a suceder, pero no sabía mi reacción.

Me he sentado a escribir para abrir mi corazón arrugado, para no tratar de sentirme culpable, para respirar un poco a solas, para que leas y sepas que no es tan fácil como lo piensas. No estás en mi lugar, no estás en mis sueños, ni en mis despertares, no estás.

Después del sábado, después de oír a mi madre hablarme y mi padre que solo dijo 10 palabras y se fue y hasta el día de hoy no me ha dirigido la palabra… estoy algo así como viviendo en rutina, como no disfrutar la vida y si aún camino, me alimento, sonrío y suelto algún chiste es por M. B.
Desde ese día me siento mal, a pesar que hago lo posible por sentirme bien, el cerebro me gana y por consecuencia me mata por dentro. A pesar de mi estado, has tratado de hacerme sentir bien diciendo “ya pasará”, pero no lo veo así, así de sencillo. No sé que se vendrá, no sé qué pasará.

A tres días de navidad tengo la esperanza de que todo cambie, sentirme bien, no sentirme culpable, no llorar cada 1 hora, no sentirme sola, realmente sola, sentir que me quieres de verdad, que mi padre me converse como antes, como siempre.

Hoy asistí a una actuación y una niña con su dulce voz cantó junto a su madre esta canción que me hizo lagrimear.